Traducción del artículo aparecido en Gamewise (publicación trimestral de the Game & Wildlife Conservation Trust).

Artículo proyecto RUFA en Gamewise

La Fundación Artemisan está apoyando a cazadores y gestores para recuperar la perdiz roja silvestre en toda España.
Después de ver el éxito de conservación realizado por propietarios y gestores de fincas de caza en el Reino Unido, Carlos Sánchez, Director de investigación Fundación Artemisan, encontró inspiración para establecer un proyecto de perdiz roja silvestre en su España natal. Al proyecto se le nombró como «RUFA» (nombre en latín de la especie), siendo actualmente una de las iniciativas más importantes de Artemisan.

Las poblaciones españolas de perdiz roja silvestre se han reducido en un tercio en los últimos 20 años debido a la pérdida de hábitat, cambios en las prácticas agrícolas, depredación, caza no sostenible y en algunos casos, por el mal uso de las perdices criadas en cautividad. La Fundación Artemisan y varias federaciones de cazadores se han propuesto revertir esta tendencia con siete cotos demostrativos implantados en regiones donde la especie solía ser muy abundante en el pasado, incluyendo Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, Valencia, Madrid y País Vasco.

Los cotos demostrativos se basan en el entusiasmo de los gestores y propietarios, a los que se les anima a tomar decisiones en conjunto para el beneficio de perdices y otras especies. Carlos nos explica: “los agricultores y cazadores toman las decisiones. Les damos consejos pero al final ellos deciden, es similar a la idea de ‘grupos de agricultores’ de Inglaterra. Normalmente, son una o dos personas clave, las que impulsan el proyecto y que tienen suficiente carisma, entusiasmo e influencia a nivel local. En cada coto demostrativo no hemos tenido dificultad para encontrar a esas personas y son ellas las que marcan la diferencia».

Cada coto tiene alrededor de unas 500 hectáreas con terrenos que van desde montañas áridas hasta tierras de cultivo en mesetas. En las zonas de montaña, los gestores están restaurando zonas arbustivas que son favorables a la perdiz, y en las zonas de cultivo se ha llegado a acuerdos con agricultores para crear hábitats en los márgenes de los cultivos, como nuevos setos, márgenes multifuncionales y “beetle-banks”.

Estas mejoras se pagan a través de ayudas agroambientales financiadas por Artemisan, y también se les da apoyo para que puedan realizar los trámites necesarios. En palabras de Carlos: “Los agricultores temen que hacer algún tipo de medida de mejora implique inspecciones, multas o la pérdida de un pago de PAC en un terreno, pero nosotros los tranquilizamos y nos ocupamos del papeleo. Para muchos de ellos no se trata tanto de dinero, y no les importa un poco de “mala hierba” en sus cultivos, porque para ellos el amor por el campo y la pertenencia a la cultura tradicional de la caza es fundamental. Tuvimos que rechazar algunos cotos porque los agricultores no parecían tener un interés real en ayudar a las perdices y sentían que era demasiado problema».

Como aves que anidan en el suelo, las perdices rojas son particularmente vulnerables a la depredación y los cazadores ofrecen voluntariamente su tiempo para llevar a cabo un control específico de zorros y córvidos durante la temporada de reproducción. Algunas regiones permiten controlar zorros y córvidos con escopeta, pero prohíben el uso de trampas. A diferencia de Reino Unido, los armiños, las comadrejas y los turones, que depredan huevos y perdigones, están protegidos en España, pero Fundación Artemisan está trabajando para que en el futuro puedan conseguirse licencias especiales para controlarlos.

El impacto de estas medidas en las distintas regiones se evaluará mediante el seguimiento de la productividad de las aves silvestres en los diferentes sitios. Carlos dijo: “proporcionar el hábitat adecuado definitivamente juega un papel importante en la reducción de la presión de la depredación, pero es un “cuento de hadas” decir que es todo lo que se necesita para que la fauna silvestre prospere. Lamentablemente, somos uno de los únicos organismos en España dispuestos a defender el control de los depredadores como parte de una estrategia de conservación».

Este enfoque del “taburete de tres patas”, es decir, que proporciona un hábitat de reproducción, alimento/agua y control de depredadores, beneficia a un amplio número de especies además de las perdices. Carlos dijo: “la perdiz roja es un paraguas bajo el cual nuestro objetivo es ver la restauración de muchas otras especies amenazadas, incluidas avutardas, sisones, aves rapaces, aves limícolas, paseriformes y liebres. Por ejemplo, uno de nuestros agricultores más jóvenes en el País Vasco está muy orgulloso de ver alcaravanes en su territorio”.

Para evitar dañar la población de perdiz silvestre, en ninguno de los cotos se sueltan perdices de granja. La investigación muestra que cuando existen 2-3 parejas de perdices por km2, es posible aumentar el número en cuatro años siempre que se pueda crear un hábitat adecuado y aliviando la presión de la depredación. Carlos dijo: “en España, la suelta de perdices de granja es a la vez parte del problema y parte de la solución en lo que respecta a la conservación. No es correcto realizar sueltas masivas e imprudentes, sueltas que han tenido lugar durante las últimas décadas y que en algunos contextos pueden dañar a las poblaciones de perdiz silvestre, incluyendo por hibridación en algunos casos.

Pero la otra cara de la moneda son las granjas y fincas de caza que han realizado grandes esfuerzos durante muchos años para reducir los problemas relacionados con la hibridación y las enfermedades. Dado que estos cotos realizan control de depredadores, ofreciendo comida y agua para las perdices soltadas, ayudan a otras especies silvestres, como avutardas y sisones. Además, la gestión cinegética preserva terrenos que de otro modo se habrían empleado en agricultura o desarrollo de otras actividades, favoreciendo al empleo local en zonas rurales aisladas”.

Anteriormente, muchas personas asociaban a los cotos comerciales de perdices con malas prácticas, como el control ilegal de depredadores protegidos, pero en los últimos años, este problema se ha reducido drásticamente. Carlos atribuye esto a varios factores. Cuando los guardas de caza pueden utilizar métodos legales de control, es mucho menos probable que utilicen métodos ilegales (como el envenenamiento), y algunos gobiernos regionales ahora compensan a los cotos por la existencia de perdices y conejos que sirven de alimento a especies protegidas.

Es importante destacar que los guardas de caza se están dando cuenta de que los principales depredadores pueden ayudar a equilibrar el número de zorros y aves rapaces más pequeñas. Carlos dijo: “aquí en el sur de España tenemos los últimos reductos del lince ibérico y el águila real e imperial, que se encuentran en peligro de extinción, especies que se benefician de la abundancia de presas en los cotos que realizan sueltas a gran escala. Al mismo tiempo, los cotos comerciales reconocen que los grandes depredadores pueden reducir el número de depredadores más pequeños y así proteger a las perdices».

Además del proyecto RUFA, en febrero de 2020, la Fundación Artemisan lanzó un sitio web para gestores y cazadores de toda España para registrar censos de fauna silvestre en su área local (www.observatoriocinegetico.org). Realizar estos censos se hace más fácil por medio de una aplicación conectada a una página web, y las personas pueden verificar sus propios datos cuando lo deseen, pero toda la información del sitio es confidencial.

Carlos explicó: “esta es un gran proyecto de ciencia ciudadana y mostrará cuán en serio se toman los cazadores la conservación de la vida silvestre. Empezamos a principios del 2020 y la respuesta de la comunidad cinegética ha sido muy positiva, incluso tenemos participantes en Canarias informando sobre aves migratorias”. Carlos tiene la esperanza de que tanto la red de monitoreo como el proyecto de conservación de la perdiz, que se encuentra en su primer año, continúen durante los próximos 10 años y vean la restauración de la perdiz roja y otras especies en aquellas regiones donde actualmente se encuentran amenazadas.

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