Todos sabemos que las grandes decisiones que afectan al mundo de la caza y la conservación proceden de la Unión Europea, dado que los estados miembros deben de implementar la normativa comunitaria que se decide en Bruselas. 

Desde el 2018, y gracias a la inestimable colaboración de la Organización Europea de Propietarios de Terrenos (ELO, en sus siglas en inglés), Fundación Artemisan ha podido estar presente en las reuniones del comité NADEG, que es el grupo de expertos sobre las Directivas Aves y Hábitats, en el que están representados todos los estados miembros y organizaciones relacionadas con esta temática. 

 En la práctica, aquí se discuten todas las políticas que, de una forma una forma u otra, pueden afectar a las aves y a sus hábitats (incluyendo por tanto especies cinegéticas), desde estrategias de conservación y monitorización hasta política agraria y forestal (por citar algunas). 

Quisiéramos destacar dos temas en los que hemos trabajado duro en Bruselas, siempre en colaboración con la Real Federación Española de Caza (RFEC) y Federaciones Autonómicas de Caza. 

En primer lugar, hemos sido muy activos en la actualización de los períodos hábiles de caza de aves cinegéticas, el conocido como documento “KCD”. En un tiempo récord, recopilamos la información existente sobre fenología de aves cinegéticas en España, tanto la publicada como la que estaba “guardada” en algún cajón, contando con el trabajo de la Consultora de Recursos Naturales. Fue un trabajo laborioso y que, una vez finalizado, sorprendió al propio Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), por su minuciosidad y rigor científico y que permitirá en breve la modificación de las fechas de apertura y cierre de vedas adaptando éstas a los periodos de reproducción y migración prenupcial para evitar algunos de los problemas en los juzgados que se han tenido hasta la fecha. 

Por otra parte, desde que se aprobó el Plan Internacional de Gestión de la Tórtola Común o Europea, hemos defendido públicamente la necesidad de dotar con fondos a los estados miembros para gestionar las tórtolas, hemos sido muy autocríticos para reconocer lo que el sector no ha hecho bien y, a su vez, hemos defendido que, antes que aplicar una moratoria, se debe avanzar hacia una caza sostenible que no serviría de nada si las diferentes administraciones no toman medidas agroambientales en beneficio del futuro de la especie. 

Seguiremos trabajando junto a la RFEC (integrada en la Asociación Europea de Federaciones de Cazadores, FACE), para que nuestra voz se haga oír en Bruselas y para el sector cinegético conozca y participe en estas decisiones que tanto afectan al día a día de nuestra actividad.