A Félix Rodríguez de la Fuente no le hizo falta morirse para convertirse en leyenda. Lo era antes de aquel fatídico accidente en Alaska, del que hoy se cumplen 40 años.

Se ha dicho y escrito mucho sobre el odontólogo burgalés que decidió cambiar los empastes y ortodoncias del ser humano por en análisis detallado de fauces y garras de muchas criaturas. Existen biografías completas, estudios monográficos y una Tesis doctoral sobre su obra e influencia en la sociedad española de los años 1960-1970, sociedad que se transformaba a nivel económico, social y político como nunca antes lo había hecho.

A Félix se le ha definido como naturalista, defensor de la naturaleza, divulgador ambiental y también como cazador y cetrero. De hecho, la cetrería marcaría buena parte de su destino, siendo Félix una figura clave para su recuperación y promoción, hecho que le abrió camino en el estudio y divulgación de otras especies de fauna silvestre que más tarde quedarían magistralmente reflejadas en “El Hombre y la Tierra” y otros documentales que se consideran hoy en día “obras maestras”, tanto en España como en el extranjero.

Según Miriam Salcedo, autora de una Tesis doctoral sobre “El Hombre y la Tierra”, Félix fue capaz de meterse en los hogares de medio mundo utilizando un relato audiovisual y narrativo propio, capaz de persuadir al espectador de la necesidad de proteger y defender la naturaleza.

La figura de Félix es reivindicada hoy por diversos colectivos y entidades que ven en él uno de los mayores exponentes de la conservación de la biodiversidad en España. Es también importante recalcar que algunas entidades y personas que hoy le alaban, en su momento criticaron ferozmente sus programas y documentales, poniendo en cuestión sus métodos. Al final, el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Muchas personas predijeron en los años 1970 que el legado de Félix permanecería durante décadas, y no se equivocaron. Su voz resuena en nuestra mente y las imágenes de sus documentales forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones de españoles. No viene mal que, de vez en cuando, la historia nos de personajes y figuras públicas que todos queramos abrazar, sin ningún tipo de complejo.

Carlos Sánchez García-Abad

Fotografías de Félix Rodríguez de la Fuente de TVE.