Cinco cosas que puedes hacer por el hábitat de la perdiz (y que quizás ya estés haciendo)

Por Carlos Sánchez García-Abad, coordinador de investigación Fundación Artemisan

Hace unas semanas, la FAC y Fundación Artemisan recibíamos la llamada de la Sociedad de Cazadores de Crestagallo (Málaga) para frenar las labores de desbroce de cunetas en una parte del coto en la que podrían estar criando perdices y otros animales. Posteriormente la FAC solicitó su paralización, mostrándose una vez más nuestro compromiso para comenzar a cambiar prácticas y manejos que son perjudiciales para muchas especies, tanto para especies de caza como para las que no lo son.

Muchos cazadores y gestores se muestran pesimistas ante la poca capacidad que tenemos de cambiar cosas pero, ¿está todo perdido? No, todo no, y muy seguramente tú puedas hacer cosas para la perdiz en lo que a gestión del hábitat se refiere.

  1. ¿Tienes linderos y pastos naturales en tu coto? Si es así, tienes un auténtico TESORO, así que cuídalos porque la vida de muchas especies les va en ello. Son fuente de refugio e insectos, así que asegúrate que las labores agrícolas que se estén realizando alrededor no les toquen y no permitas que se pastoree en primavera y principios de verano. En algunos cotos incluso colocan un vallado temporal, a modo de pastor eléctrico, para mayor seguridad, ¿por qué no?
  2. ¿Necesitas incrementar la superficie de linderos y lugares de cría? Te proponemos realizar pequeñas tiras de siembra (mezcla de gramíneas y leguminosas) en terrenos “perdidos” y que no estén dentro de PAC, o bien comprar siembras que estén dañadas por conejos u otras especies y en las que no sea rentable la cosecha, a condición de no tocarlas hasta que finalice el verano.
  3. ¿Te falta refugio? La construcción de pequeños chozos, como si fueran “una tienda india”, hecha con restos de poda, es muy socorrida en lugares que no hay suficiente refugio, pero recuerda que no deben de ser muy densas para que los animales puedan entrar y que hay que fijarlas bien al suelo para que no se las lleve el viento.
  4. Retamas, arbustos de bajo porte, plantas aromáticas… todas estas plantas son muy valiosas y agradecidas para especies de fauna menor, que encuentran mucho refugio y que al mismo tiempo suelen albergar pasto de calidad. Además, algunos gestores nos dicen que las plantas aromáticas “camuflan” los rastros de perdices y otras aves en los momentos de puesta e incubación, protegiéndose mejor frente a los depredadores terrestres. Cuidar y potenciar estas plantas debe ser una prioridad.
  5. ¿El monte de tu coto se cerró? Terminamos con otro gran caballo de batalla de muchos cotos y que, por desgracia, no es siempre fácil de solucionar. Hay recursos y facilidades para desbrozar cunetas y linderos, pero en ocasiones es casi imposible acometer una limpieza de monte para clarear y de esta forma, reducir el refugio para especies como el jabalí y zorro e incrementar las zonas de alimentación para otras. En este caso, sólo podemos recomendar apostar fuerte por esta tarea en lugares que estén muy cerrados y no desfallecer para conseguir los permisos.

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